viernes, 25 de enero de 2013

Cuentos de Oscar Wilde



Este es uno de mis autores favoritos, su estilo es único, una mezcla fina de romanticismo, filosofía, y fantasía.

En este libro se reúnen diversos cuentos  (todos ellos muy buenos), como El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa, El fantasma de Canterville, El crimen de Lord Arthur, entre otros, y la novela El retrato de Dorian Gray.

 “El príncipe feliz” es muy conmovedor pues el tema que toca es la miseria y las injusticias que vive la gente pobre. La estatua del príncipe feliz puede observar todo, y le pide a una golondrina retrasada en su vuelo, que entregue a los más necesitados las joyas y el oro con el que está cubierto.

El retrato de Dorian Gray habla de un apuesto joven que es pintado por un artista  y al verse tan hermoso en el retrato lamenta que él pueda envejecer y la pintura se quede como está por cientos de años y hasta afirma que podría dar su alma a cambio de permanecer con belleza eterna. Tras ocurrir esto, su deseo se vuelve realidad y comienza a llevar una vida de libertinaje y perversión. La pintura es la que refleja el deterioro que provoca la edad y el mal que causa Dorian, acciones que se ven  cometidos sobre su alma, con cada pecado

Algunos de estos cuentos son para niños pero no por eso no lo pueden leer los jóvenes y adultos, ya que contienen  valiosas moralejas y porque todas estas obras son hermosas.

Diana Laura Ramos Aca.
(Egresada)
Plantel Puebla II

Muralla de montañas



Hoy desperté tarde. Como siempre miré por la ventana a los lejos aquella cadena de montañas; es un día nublado, una ligera neblina ha caído en esa zona y difumina  los cerros, sólo alcanzo a apreciar sus onduladas siluetas, da la impresión de que son fantasmas. El recuerdo, que las montañas, está difuminado; pero no por completo. Aún se distinguen las marcas de su presencia en mi mente.
Bajé la mirada hacia la solitaria y polvorienta calle. No es un día en el que se apetece para dar un paseo en bicicleta. Volví a subir la vista al lado opuesto para saludar a mis dos gigantes favoritos, esa pareja de enamorados que tanto me gusta. Una blanquísima y helada manta cubría el cuerpo de la mujer (dormida) y Don Goyo decidió fumarse un cigarro para entrar en calor.
Di la espalda a esta maravillosa estampa y me acorruqué en la cama, al frente, los libros mal acomodados en el improvisado librero construido por mi padre, me invitan a darles una releída, pero recuerdo que tengo mucha tarea, pendientes y cosas que me gustaría hacer... Dudé en levantarme, ¿para qué? Me pregunto una y otra vez, también pensé en el frío que hay afuera y me quedo postrada aquí un rato más. A mi lado izquierdo la televisión, abandonada, ya necesita una sacudida. Desde hace tiempo no se me antoja encenderla y sumergirme en publicidad y falsas realidades; a su costado se hayan colgando de la pared dibujos hechos por mí, recortes de revistas y citas de autores anotadas en papeles de colores. Me detengo a leer una: “Es mejor ser un cohete caído que no haber resplandecido nunca” Oscar Wilde.
Después de vacilar un momento decidí cambiarme de ropa, calzarme y tomar un suéter morado de mi ropero, el que más me gusta, luego abandoné la habitación y la desgana, cerré mi puerta de madera con cerrojo para no se fuera a escapar y pudiera encontrarme.
Diana Laura Ramos Aca.
(Egresada)
Plantel Puebla II

lunes, 7 de enero de 2013

La Sirena Pilar



En las calles de Chiconcuac del territorio mexicano, existe una variedad de comerciantes y entre ellos a la cabeza del grupo le apoda “el rey”, lleva por nombre Daniel y tiene cinco hijas, bellísimas señoritas. La más joven de ellas, Pilar, además de ser la más guapa, poseía una voz hermosa y facilidad de convencimiento.
Cuando cantaba en el puesto de su padre, la gente acudía para escucharla y a su vez compraban mercancía del lugar. Pero además de cantar y convenir a la gente, también soñaba con salir de la comunidad hacia el D.F. para ver cuál es la vida que se tiene en ese lugar y conocer el mundo y las atracciones que posee, tal cual le relataban sus hermanas mayores.
Pilar por fin pudo salir a conocer el D.F.; después de escuchar los consejos que le dio su padre: “Recuerda que ese territorio no es como el nuestro, sólo podemos admirarlo. Sé prudente y no te sobresaltes al ver las diversas atracciones que ofrece el lugar.”
Al subirse al autobús con sus hermanas, al momento en que llegó se quedó boquiabierta. Todo era nuevo y maravilloso para ella. ¡Fascinante!, Pilar era feliz. Pasados unos minutos, pudo observar con claridad diferentes edificios con propagandas demasiado llamativas  y atracciones que no se había imaginado ver; a su vez también oía el léxico que tenían en esa región que era totalmente irregular. Quería hablar con todo mundo e ir a todos los lugares posibles.
Pero  empezó a analizar y se dio cuenta de que no eran iguales y no tendría tema del mismo interés del cual pudiesen hablar, pero continuaba observando los diversos aspectos que le llamaban su atención. Mientras caminaban llegaron a pararse frente a un hotel y contemplaron una fiesta que se estaba dando dentro, Pilar estaba asombrada plenamente por aquello que estaba viendo porque eran costumbres diferentes a las que estaba acostumbrada ver, pudo percatarse el motivo de la celebración y era el cumplimiento de veinte años de un tal Jazael.
Se quedó asombrada al ver al joven. Era de estatura mediana, moreno, delgado, de un porte elegante y respetuoso, así tenía una sonrisa peculiar y muy atractiva. Pilar sintió una extraña sensación de nervios, alegría y tristeza a la vez.
Algo que jamás había sentido. La fiesta seguía hasta que de repente entraron unos ladrones y asaltaron el evento; tomaron al joven Jazael, lo golpearon y después sacaron rápidamente de la fiesta y lo aventaron a un basurero cerca del lugar.
Pilar corrió velozmente para percatarse de todo y al ver que se iban los ladrones se acercó rápidamente a él. Lo tomó entre sus brazos, comenzó a hablarle; pero al ver que no había reacción alguna comenzó a cantar, mientras trataba de curar sus heridas con un pañuelo que llevaba.
Luego oyó a lo lejos un murmullo de voces que se aproximaban, obligándola a esconderse detrás de los contenedores para  no pudieran verle. Desde ahí pudo ver como los amigos del joven lo ayudaron a recobrar el conocimiento y agradecía a una joven por haberlo socorrido, aunque ella no era la real ayuda que él había tenido.
Pilar volvió junto con sus hermanas a Chiconcuac donde le platicó todo lo sucedido a su padre. Después pasó varios días llorando en su habitación.
Se había enamorado de aquel joven, pero sentía que jamás podría estar con él porqué pertenecían a dos mundos diferentes.
Días después asistió a la casa de una hechicera a obra de la Santa muerte. Quería que su padre la mandara a estudiar al D.F. a cualquier precio. Hicieron un trato: Pilar estudiaría en el D.F. pero a cambio la hechicera quería su voz, pero le advirtió: “Si el hombre que amas no te hace caso, tú desaparecerás como el polvo que recoge el viento y se lleva sin un previo aviso”.
Asintiendo a las condiciones de la hechicera, aceptó venerar a la Santa muerte y tomar un menjurge  que había hecho, al momento se quedó inconsciente. Cuando despertó se encontró tendida en la terminal del D.F., y a su lado estaba el joven de la fiesta que intentaba ayudarla a levantarse y le dijo: “ven te llevaré a mi casa y te curaré”.
Durante los días siguientes aprendió a comportarse y vestirse como los de la ciudad y asistía a la misma escuela que el joven Jazael. Era su invitada en los eventos que participaba pero como no podía hablar, no podía explicar al joven Jazael qué había sucedido el día que el joven la ayudó.
El joven Jazael no paraba de pensar en aquella bella joven que había ayudado y en términos hasta la había salvado de algo peor. Pero el destino le reservaba otra sorpresa.
Un día una joven llegó a habitar la casa de enfrente. En la casa habita una joven que le llamaba la atención del joven. Pilar sintió un agudo dolor en su corazón, y pensó que perdería a Jazael para siempre.
El joven quedó prendado de ella, que no era otra más que la hechicera disfrazada, y al haberle robado su voz, el príncipe creyó que era su salvadora de aquella noche  y se enamoró de ella.
-¡Pilar!, ¡Pilar!, ¡Pilar!, ¡Somos nosotras tus hermanas!, nos ha costado mucho trabajo poder encontrarte en esta enorme ciudad pero venimos a decirte algo que te ayudará a romper el hechizo, escucha con atención: Si besas al joven y lo haces que se enamore de ti, se romperá el encantamiento.
Pilar corrió y corrió hasta que llegó al salón donde iba a comenzar la celebración de la ceremonia de boda. Se lanzó a los brazos del joven y lo besó, dejando a todos boquiabiertos al ver tal acción de la joven.
La hechicera se molestó porque al ver eso, ella empezó a recuperar su cuerpo y voz y así pudiendo hablar con Jazael. La hechicera fue puesta ante las autoridades y Jazael le pidió disculpas a Pilar.
Esa misma tarde se celebró la boda entre Pilar y Jazael, todos contaron y festejaron por la unión de estos jóvenes que se estaban amando con todo su corazón.
FIN.
Jamila Castillo García.
Teziutlán 153.
Contabilidad.

Sakura Haruno.




U

na joven muy bella como una rosa, creció bajo la aldea oculta de konoha; sus padres son Kizashi Haruno (padre) y  Mebuki Haruno (madre); a la edad de 13 años se inicia en sus niveles académicos aprendiendo ha controlar el Chakra y a realizar movimientos relacionados con el mismo. El sensei Kakashi Hatake ejecuta los exámenes para que se conviertan en ninjas todos los jóvenes que se han preparado al igual que Sakura para poder llegar a este rengo; por desgracia él era uno de los más severos sensei y Sakura fue una de las pocas que aprobaron el examen y se hicieron ninjas, por lo cual les dieron la banda que se colocarían en la frente como símbolo de la representación de su aldea; después de esté todos lo que aprobaron el examen son divididos en grupos de tres personas, en el cual Sakura tuvo como compañeros a Sasuke y Naruto. También les establecieron como  sensei  a Kakashi Hatake. Todos juntos eran el equipo número siete y estos realizaban misiones que les asignaban y al ver que cumplían, fueron elegidos para realizar el examen Chuning; en el cual todos son introducidos a un bosque, en el cual deberán sobrevivir como equipo y enfrentarse a diferentes retos, pero por desgracia a este equipo sale dañado al quedar gravemente herido Sasuke. Al finalizar él examen, la aldea escondida de Konoha pierde a Sasuke al haberse transformado, pero como Sakura estaba realmente enamorada de él  y esto le afecto gravemente y a la vez le dio la inspiración para superarse día a día, pasó el tiempo y llegó a ser un ninja en la rama de la médico, dedicada a ser mejor al paso del tiempo y traer de regreso a Sasuke a Konoha; pero ella se empezaba a percatar de ese compañero que era Naruto, su poder insuperablemente temible y al que su vez Sakura envidiaba; por tal motivo comenzó a superar las habilidades con las que ya contaba. Ella crea un pacto con Naruto al quedar de acuerdo en que lo traiga de regreso a Saske a Konoha, pero este mismo falla dando como resultado su salud en juego; después de ver esto Sakura comienza a entrenar con Tsunade para poder unirse a la búsqueda de Naruto.
Pero se percata de los calvarios de Naruto e intenta que los supere, convirtiéndose en su íntima amiga y también su protectora. Ella es culpada del profundo amor que le tenía Naruto y de la promesa que no había podido cumplir. Se dio la cumbre de los cinco Kage, ella intenta sacar a Naruto de tanta presión y finge tenerle amor, pero su plan no funciona y así misma se encuentra confundida. A pesar de esto, ella es una persona con un carácter explosivo por lo cual en ocasiones salen afectados terceros, también es amable, alegre, positiva, etc.
Sakura ahora es una Chunin médico, esto conllevo a un gran cambio de su personalidad que se pueden ver  en su  vestimenta, al dejar de lado la vestimenta infantil y despreocupada por una formal y precavida. Pero no deja de mano sus sentimientos aunque intenta ocultarlos para parecer fuerte y segura; siempre procura dar lo mejor y pareceré fuerte aunque por dentro está totalmente destrozada.
Por el momento está centrada en ayudar a los Gening que luchan con otras aldeas y obsesionada en encontrar a Sasuke y matar a Osukamaru (el reclutador de Sasuke hacia el matar sin razón). Asu vez también está dedicada a mejorar sus técnicas de ataque.
Jamila Castillo García.
Teziutlán 153.
Contabilidad.

viernes, 14 de diciembre de 2012

CAROL Y EL ESPEJO


La familia Winston estaba de visita en casa de la abuela materna. Charlotte y Bryan eran dos niños muy inteligentes pero también muy curiosos, les encantaba visitar a su abuela materna porque les contaba fabulosos cuentos antes de dormir y eso los entretenía muchísimo y les ayudaba a salir de la rutina de sus vidas en la ciudad. Aunque sus padres los querían mucho, vivían atareados por sus empleos: la madre  una prestigiosa abogada y su padre dirigía una compañía de bienes raíces, por lo que casi siempre estaban en la guardería o en casa de algún pariente de sus progenitores. Desde  luego que en cuanto se enteraron que visitarían a la abuela Sara, empezaron a dar saltos de alegría.

                Por fin llegaron a la casa, estilo colonial  con grandes ventanales, con una escalinata en la entrada y la puerta de madera con una manija antigua de raro metal a la que los niños habían llamado: el pequeño castillo de la abuela. Todos estaban  muy contentos  de volver a reunirse, se abrazaron y los padres de los niños se despidieron. Los niños fueron a la cocina para que su abuelita les sirviera comida. El tiempo transcurrió entre risas y recuerdos de viajes pasados a la casa de la abuela, y llegó la noche. La abuelita Sara llevó a los niños a su alcoba para arroparlos y contarles la tan esperada historia de ese día:

−Mis queridos niños, sé que están esperando la historia y les diré que ésta nos durará cinco días pues se trata de las “aventuras de Carol”, una niña ordinaria como ustedes que también se aburría con su vida. Era una chiquilla muy lista, simpática y curiosa, de unos once años. Su madre había muerto cuando ella apenas tenía cuatro, por lo que no recordaba cómo era físicamente. Su padre tenía una pequeña granja con caballos, cerdos, gallinas y algunos patos. Carol era la menor de cuatro hermanos y todos eran varones; así que era la única mujercita en la familia. Su padre la mandaba a traer agua al pozo, y alimentar a los cerdos y las gallinas. Apenas comenzaba a ir al colegio y era su único entretenimiento, se divertía poniendo nombre a los animales de la granja y contando las flores en camino cuando venía a casa. La niña se sentía terriblemente aburrida pero un pensamiento ocupaba su mente: conocer a su madre, pues había muerto cuando la niña era muy pequeña y no la recordaba. Un día que su padre la mandó por agua al pozo, algo extraordinario le sucedió: se quedó mirando al cielo un instante y después buscó su reflejo en el pozo y al momento que deseaba ver a su madre, del pozo brotó una luz brillante y apareció una escalera que conducía hasta una pequeña puerta. La niña bajó y abrió la puerta sin el menor temor. Al entrar se encontró frente a una hermosa fuente de color azul y dentro de un castillo. Entonces comenzó a escuchar una voz que en susurro le decía: “para encontrar la verdad/ cinco pruebas debes pasar/ el libro de la sabiduría debes buscar/ y el secreto descubrirás”. A Carol le parecieron extrañas esas palabras y en ese momento se dio cuenta que estaba en los jardines de un gran castillo. Así que sin demora se propuso buscar el libro del que hablaba la voz. Caminando llegó a una habitación lujosamente decorada con candelabros en la pared, una gran mesa en el centro adornada con un bello mantel color caqui, y los cubiertos dispuestos como para un gran banquete. Atravesó un enorme pasillo de mosaico verde pistache perfectamente pulido y llegó a la biblioteca. Se quedó pensando un momento cómo hallaría el libro de la sabiduría entre tantos y entonces se dio cuenta que casi al centro de la habitación había una caja de cristal arriba de una mesa, y dentro se encontraba un libro grueso,  con los bordes en color dorado. “Ese debe ser” pensó. Caminó hacia  la caja de cristal, la abrió con mucho cuidado y tomó el libro, pero al momento, el libro se elevó por el aire y se abrió destellando ante los ojos de la niña; entonces escuchó una voz que parecía provenir del libro y decía: “Sé lo que buscas querida niña y aquí lo encontraras. No será fácil primero debes pasar la prueba”, “Un secreto deseas conocer/ que a tu pasado te hará volver”, “Si los acertijos logras resolver/ las cuatro llaves vas a tener/ y con ellas abrirás, las puertas de la verdad”. Y continuó expresando: “Bien jovencita, ya sabes lo que tienes que hacer, no estarás sola, Brillante te acompañará. La niña se quedó pensando un momento, de pronto apareció una lucecita del tamaño de una esfera que emanaba luz y le dijo: “Sígueme, te ayudaré a buscar las llaves”, la niña la siguió y se dirigieron a un salón suntuosamente decorado como el resto de las habitaciones pero en su interior tenía algunos cuadros de personas vestidas de gala y al centro, colgado en la pared, un espejo. La voz le dijo a la niña: “Acércate al espejo y dile: Lindo espejito, dame el primer acertijo”, la niña lo hizo y al momento aparecieron en él, una letras que decían “No soy luna, ni sol y en medio del cielo estoy”. La niña se quedó pensando un momento y se llevó las manos a la cabeza consternada pero, Brillante le dijo: piensa, piensa Carol observa el espejo. Tras varios minutos de examinar el espejo, la niña encontró la primer respuesta: ¡¡Es la letra E!!, dijo la niña con un grito de jubilo. Entonces el espejo cambió lo que tenía escrito y el siguiente acertijo apareció: “Forman las hojas mi ser, produzco fruto invisible, hay muchos que me devoran pero no soy comestible”. Nuevamente la niña comenzó a ponerse nerviosa y la luz le dijo: “¡siéntate! respira, te sentirás mejor si salimos al jardín para pensar”. Ambas salieron. De pronto la niña vio deshojarse una rosa por el fuerte viento que soplaba. Al momento llegó la respuesta: “¡Es el libro!”, dijo con cara de satisfacción, vamos a ver al espejo. Las letras en el espejo volvieron a cambiar, el nuevo acertijo decía: “Me rodea, me rodea, me sigue por donde voy y aunque yo jamás lo vea, él está donde estoy yo”. La niña y Brillante salieron nuevamente al jardín a pensar. Pasaron veinte  minutos que a Carol  le parecieron eternos y por fin dijo nuevamente emocionada: “¡Es el aire!, Brillante contestó “¡Bien Candy, muy bien”. Fueron nuevamente ante el espejo y la niña dijo la respuesta entonces y el nuevo acertijo apareció: “Están a tu lado y no las ves /piensa un rato y dime qué es”. Igual que las veces anteriores, la niña y Brillante salieron al patio a sentarse a pensar y Brillante le daba pistas a la niña; así pasaron dos horas y por fin Carol gritó: “Ya lo tengo, son las orejas”, y Brillante hizo un sonido como el de una campanilla cuando se gana un premio. Ambas se dirigieron al salón donde se encontraba el espejo y la niña gritó emocionada: “Espejito, espejito, tengo la última respuesta: son las orejas”. En ese momento el espejo se desvaneció y en lugar de Brillante, apareció una bella dama con un vestido azul que tomó de la mano a la niña y le dijo: “Carol, ven conmigo, te ayudaré a encontrar las llaves”. La primera estaba justo frente a ellas en una mesa que se encontraba bajo el espejo, la niña la tomó y caminó junto a esa mujer que de pronto le había inspirado cariño y confianza, como si la conociera de antes. Llegaron a una gran puerta de madera muy luminosa, y brillante le pidió la llave con la que abrió la puerta y al momento vieron que la habitación estaba llena de instrumentos musicales que emitían al unísono una hermosa melodía, Brillante le dijo:  Candy ¿Recuerdas qué decía el último acertijo?” La niña repitió el acertijo y también la respuesta y preguntó: “¿Ahora debo buscar otra llave, verdad?”. “Así es, Candy piensa bien antes de tocar los instrumentos porque si no aciertas, la puerta se cerrará para siempre y no podremos salir de aquí”. La niña observó por momento el arpa, un piano la trompeta, el contrabajo y notó que la guitarra no emitía sonido alguno, fue hacia ella y la sacudió al momento escuchó un ruidito, siguió sacudiéndola hasta que por fin la llave salió por el orificio que todas las guitarras tienen en medio. En ese momento los instrumentos cambiaron la melodía al sonido de una fanfarria y la puerta se abrió. Brillante y la niña salieron y se dirigieron nuevamente a la biblioteca. “Ahora”, dijo Brillante: “piensa bien y dime ¿qué debes hacer con la llave dorada que tienes?” La niña notó una pequeña vitrina donde se encontraba un libro parecido al que anteriormente le habían hablado. Caminó hacia la vitrina e introdujo la llave. Tomó el libro y lo colocó en una mesa y ¡¡ooh, sorpresa!!, el libro era un caja. La niña levantó la tapa superior y encontró un sobre con una nota que decía: “Felicidades. Si has llegado hasta aquí, significa que has pasado las  pruebas del espejo y tienes derecho a pedir un deseo, piensa bien lo que quieres porque no cualquier deseo te será concedido. La niña se quedó inmóvil y en su mente repetía: quiero conocer a mi madre, la quiero conocer. De pronto sintió que alguien la tomaba de la mano y descubrió que Brillante la que antes era un ángel; se había transformado en otra persona que se la hacía muy familiar. Llevaba un atuendo parecido al suyo pero con diferente color y una bandita café ceñida a su cintura. El cabello ensortijado le caía a los lados y unos collares adornaban su cuello. Calzaba sandalias de piel como las que usaban las campesinas del lugar y la bella mujer le habló con voz dulce: “No me recuerdas pequeña mía, soy tu madre. La niña la abrazó fuertemente y sollozando le dijo: “¡Mamá, mamita chula. Hace mucho que sueño con este momento! La madre y la hija caminaron hacia los jardines y se sentaron en un recodo del jardín. La madre dijo a Carol: “Escúchame con atención pequeña, estaré aquí por un breve tiempo, pues tengo que darte unos consejos que jamás, debes olvidar: El destino te ha reservado un gran porvenir y quiero que me prometas que siempre cuidaras de tus hermanos y de tu padre, sobre todo cuando esté enfermo y te necesite. Haz tus deberes con ahínco y determinación; recuerda que la pereza no es buena. No creas todo lo que te dicen, hasta verlo con tus ojos, recuerda que no toda la gente es honesta y habrá quienes deseen causarte problemas, y por último: estudia mucho porque algún día todo el mundo sabrá tu nombre. Ahora debo irme hija mía, siempre estaré a tu lado para protegerte y cada vez que me extrañes abre esta sombrilla y siéntete protegida”. La mujer le dio   una hermosa sombrilla color azul cielo con rosas lila en el forro. Ambas caminaron hacia una colina mientras la madre iba avanzando en el aire y también despareciendo. Candy abrió su sombrilla y la sostuvo en su mano izquierda mientras con la derecha se despedía de aquella bella ilusión. Aquella escena tenía el hermoso fondo de la región del Piamonte, con mucho la región más verde y más linda de todas. De pronto la niña voltea cierra su sombrilla y encoge los hombros y decide marcharse hacia su hogar.

Por: Briseida Neri Bravo
Orientadora  Educativa
Conalep Tehuacán

BUENOS CONSEJOS


Quizás hayas escuchado frases como: “Que joven mal educado”, “¿donde están tus modales?”, “¡eso no se hace jovencito!”. Estas frases se emiten cuando alguien manifiesta un comportamiento inadecuado o fuera de lugar que afecta la convivencia social y es justo por esto que decidí compartir con ustedes unos pequeños pero significativos consejos que les ayudarán a evitar verse envueltos en alguna situación desagradable que les provoque malestar, angustia, o vergüenza. Porque en algún momento de su vida los llegaran a necesitar  y más vale estar preparados.
            Sé que como joven tienes ímpetus  difíciles de controlar pero sólo es cuestión de voluntad y para muestra un ejemplo: empecemos con el colegio, ¿te ha sucedido que algún docente te regaña porque estas hablando en tono alto, que casi parece que gritas, o tal vez porque estas mal sentado, o no llevas el uniforme correctamente?, pudiera ser que estés molestando a otros compañeros arrojándoles basura o hablándoles con groserías, o quizás diciéndoles algún apodo ofensivo. A esto, estimado joven, se le llama falta de educación y lo hemos pasado por alto muchas veces por desconocimiento y otras porque a pesar de que los adultos le digan aun joven o señorita que está actuando mal, no modifican su mal comportamiento.
            Otros puntos que debes tomar en cuenta dentro del colegio son: cuidar el mobiliario de tu escuela, y esto incluye todo material con el que trabajes; respeta  las mochilas de tus compañeros; no pintar las paredes en baños, salones, laboratorios y áreas de esparcimiento; protege las áreas verdes, evita chiflar o llamar a gritos a otro compañero aún si está lejos de ti. Lo correcto es ir hacia él para comunicar el mensaje. Y algo muy importante: si observas a alguien más dañando o destruyendo, debes comunicarlo a tus maestros o personal administrativo. Sé que esto te generara una falsa idea de que acusas a alguien pero no olvides que siempre debemos hacer lo correcto y ayudar para que también otros lo hagan, así que no te sientas mal por los malos hábitos de otros chicos.   
            Hablando de chicas es muy común que entre mujeres se cataloguen con apodos ofensivos y  se pongan trampas por llamarlo de algún modo, pero no deben olvidar que el respeto que ustedes den a otros es el mismo que les será devuelto. Les daré algunos ejemplos de lo que no debemos hacer las mujeres de cualquier edad: propagar mentiras de otros(as), escribir mensajes ofensivos para otras compañeras, contar las intimidades de una examiga que ahora te cae mal. En algunos colegios se expulsaba a las jovencitas que incurrían en estos actos deplorables para su persona  por considerarlos de mal gusto y por ser mala influencia para otras estudiantes. En fin son situaciones desagradables en las que nunca debes verte inmiscuido porque afectan tu imagen como buen estudiante.
            No olvides lo básico: pedir las cosas por favor, dar las gracias, devolver los objetos que te presten en las mismas condiciones que te fueron entregados, usar el lenguaje apropiado en todo lugar, es imprescindible y apreciado. Sé de jóvenes que por dejar salir una mala palabra, han perdido la oportunidad de un buen trabajo o les han prohibido la amistad de otros chicos e incluso han tenido que dejar al novio(a) porque sus padres no aprueban dicha relación, debido a  su falta de modales. Cuando visites la biblioteca ya sea la escolar o cualquier otra procura guardar silencio, o hablar lo más quedo posible, recuerda que los demás también están estudiando, debes usar los libros que consultes adecuadamente, sin doblarlos rayarlos. Procura llevar tu cuaderno para tomar notas. Si tienes que realizar un trabajo en equipo, concéntrate en el trabajo y dejen los temas externos para otra ocasión.
            También es importante que creas en ti, te fijes metas y las cumplas. Imagino que como adolescente, tendrás dudas y obstáculos que te impidan llegar pero con voluntad amor y paciencia lograras lo impensable. Recuerda que para mucha gente la educación que manifiestes es el reflejo de lo que tus padres te han enseñando en casa, así que no querrás avergonzarlos, máxime si te han criado de la mejor manera posible.
Te habrás dado cuenta que la frase “como te ven te tratan” bien podría traducirse te tratan como te comportas; recuerda “no hay peor lucha que la que nos e hace”. Has visto a los niños que trabajan en la calle que no tienen un padre, una madre o alguien que los cuide se ocupe de ellos y ni siquiera tienen dónde dormir, que sólo pueden comer si les alcanza el dinero, fruto de su trabajo por limpiar parabrisas, echar fuego por la boca o hacer malabares en un crucero y todavía están expuestos a que los atropellen los insulten o los lleven a la cárcel. Considérate afortunado de tener un techo, comida y unos padres que a pesar de sus carencias te están mandando a una escuela a estudiar y aprender algún oficio para que en un futuro no muy lejano te puedas mantener por ti mismo y hazlos sentir orgullosos de tu formación, es preferible que los llamen de tu colegio para ser testigos de tu buen desempeño estudiantil en vez de que los citen para darles una queja  de tu mal comportamiento en clases. Toma en cuenta que también a uno se le conoce por sus amistades por ellos la frase “dime  con quién andas y te diré quién eres” o ésta: “el que con lobos anda a aullar se enseña”.
Para finalizar sólo me restan algunos consejitos más para cuando estés frente al público, cuando asistas a una conferencia, estés en el cine, o viajes en autobús procura hacer el menos ruido posible; es muy desagradable escuchar el sonido de un teléfono celular a mitad de una película o bien la conversación de otros durante un viaje. Si te acompañan niños pequeños, procura que no molesten al pasajero delante de ti o detrás, lleva contigo un juguete para entretenerlos,  suficientes mamilas o un chupón de miel para mantener al niño entretenido recuerda que tus derechos terminan donde empiezan los de los demás, si tienes que bajar el respaldo de tu butaca, procura no incomodar al pasajero de atrás.
Podría  nombrarte mil ejemplos que hacen referencia a las buenas costumbres, buenos modales y educación, pero sólo te diré unas sencillas palabras que muchos historiadores han aplicado al aspecto legal y político de nuestro país que escribió nuestro finado LIC. BENITO PABLO JUÁREZ  GARCIA, “El respeto al derecho ajeno es la paz” dicho de otro modo, “No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti” también podríamos decir, “Trata a otros como quieras que te traten”.
           


Por: Briseida Neri Bravo
Orientadora  Educativa
Conalep Tehuacán

ERRORES PERFECTOS

Desperté entre tus desvelos dormidos, con un pie en tierra y uno otro fuera de ella,
En la danza estática de tus cabellos sin censura, bailé como el amor en tu sangre.
Mi pensamiento con tus tristezas irrisorias, al fondo de la última pieza de vals.
En la fúnebre felicidad de tu sonrisa blanca, entre pestañas, entre el enigma difundido de nuestro amor certero.
Somos lindos para ser un par de feos, camaradas de charlas y soledades compañeros en soledad innata.
Amante parcial y mi amigo total, con nuestros ataques de ira felices tejidos de nuestros errores perfectos.
Ganamos lo que perdimos, en nuestra vista ciega en el sentimiento lejano de tu melancolía gozosa.
En la luz opaca de mi cantar, en tu labio inferior frente a mi paciente desesperación.
Y aquí estamos. Combinando la lluvia con el invierno cálido, exhalando tranquilidad del ruido mudo, tras el canto de un ave.
En la calma de tu realidad ficticia, lejos de mi abrumadora paz, caminamos y viajamos sin descansar.
Llegamos a la oscuridad deslumbrante, y con nuestras manos aplaudimos al amor dando bienvenida al final.
El final del abandono, navegando en el cielo, caminando en el mar, recalcando la copia original de tu beso radical.
En las lágrimas secas sobre tu mejilla dorada, como un suspiro interrumpido, completo, totalmente roto.
Sobre la idea un silbido, olvidándote te he recordado. Te he nombrado embajador de mi ser total, como las olas cubren al mar.
Dimensioné tu cuello, y  era perfecto para mis brazos. Aparté tu cuerpo, abrazándolo. Y en un choque de emociones contenidas, besé tus deseos.
Soy una chispa de alegrías prematuras, y tú un sensato loco. Y somos un desenfreno organizado, embarullado y ordenado.
Pero el futuro no nos inmuta y no pensamos en él. La lógica del mundo y sus mentiras verdaderas, en sus almas llenas de vacío, son nada.
Porque, menos es más. Porque somos uno, dentro del par.  Y tu ceguera miró en mí miró un ser especial.
Y desperté entre tus desvelos dormidos, como un respiro, como un leve silbido. Porque estuve en el sol, pero sentí frío. Y me mostraste, todos los orígenes del amor, y con ellos; mi propio ser.

Itzel Rosas Caballero
Teziutlán

“La novia mustacho y el novio princeso”



Eran las doce del día. Tenía un vestido beige con bordados purpura. Fué en la casa de los locos, más conocido como “la nave” por el diseño del lugar. Había de todo esa vez: caras largas y miradas, El señor sapo en sus rimas, las tías en el pastel y los invitados sobre la mesa como si fueran niños. La novia Mustacho, con sus hombros de trapo y sus gafas de sol, saludando al público, invitó a todos a hacer un brindis: rosas pintadas de blanco y, entre sus vestidos, se podía mirar la playera del América (vaya gustos). El novio, con su moño rosa en el cuello, aventó el ramo a los señores caballeros que tenían trajes de corazones y helados de chocolate; los globos de helio y las piñatas listas para romperse. Comenzaron a ponerse calientes, como en las películas que se emocionan y rompen piñatas y hacen todo un relajo; la piñata tenía piñas, calabazas, naranjas y todo tipo de frutas. La novia para romper la piñata, se puso un casco (el casco de la carroza).

 La música flotaba y perforaba los oídos como en los conciertos. Con ella estaban los caramelos, una perfecta combinación, señores.  Los invitados, batían las manos, el señor Sapo cantaba haciendo burbujas en el aire, la novia Mustacho con su playera americanista medio escondida y su casco bailaba , los caballeros de honor a una misma voz cantaban y su moño color rosa hacía contraste con sus zapatos de quinceañera. Las damas de honor, con una rosa en la cabeza, rosas blancas y el Mustacho dando un toque francés, sin perder el estilo, claro.

Los meseros eran conejos blancos muy bien arreglados, llevando copas de un lado a otro con jugo de uvas, las uñas pintadas y uno que otro con rastas en la cabeza, eran formales pero tenían buenos gustos. Las palomas mensajeras eran parte de la orquesta y con sus patitas tocaban el piano. Fue la hora del banquete y la novia mustacho fue llamada para partir el pastel, un pastel con forma de galleta oreo, que desde su infancia habían sido sus favoritas, hasta el día de hoy. El ratón ayudo a cortar los trozos de los invitados, el pastel estaba riquísimo.

Todo el mundo estaba contento, los novios bailando tangos, los cantores, los músicos incluso los suegros, el señor y la señora Pata padres de la chica Mustacho, y el señor y la señora Pie, los papás del joven princeso. Y en ese día había de todo; sonrisas relucientes, abrazos de miel, deseos de vainilla y así, una cesta de buenos deseos para los novios.  Los músicos tenían sueño y las palomas ganas de ir al baño, entonces la música tuvo que parar por un rato, los meseros estaban de un lado a otro, corriendo y saltando. La tarde llegó, y las luces se prendieron, las amigas luciérnagas habían llegado, los porros voladores y los granitos de arroz en el suelo, el reloj Tic toc, y los pedazos de sueño por los aires, bailando con los globos flotantes llenos de vida. La tarde sólo duró minutos, la felicidad rompió el tiempo de todos los individuos esa vez, hasta que la noche los cubrió de sí misma.

Así que lo imaginario se siente tan real, que me quedaré otro rato. La posibilidad de regresar es nula, la probabilidad exacta de volver a recordar.

Itzel Rosas Caballero
Conalep Teziutlán.                                                                                     









Después de ti


Después de ti, tu cuerpo: ausente de ti.

Frío apartado. Volando sobre otros cielos, como un murmullo distante.

No mirarás la niebla elevarse sobre los campos bañados de espigas. No sentirás amor... extrañarás esas emociones que se fusionan formando extrañas sonrisas y cejas fruncidas.
Después de ti, tu acento.

Grabado en las memorias, y almacenado en el eco del adiós.

No correrás más, no cubrirás su cuerpo al deslumbrar la luna. Echarás de menos sus manos sobre tu piel, los labios sobre los tuyos formando sonrisas mudas. No mirarás las flores nacer, mientras se visten de gloria; y cómo,  al terminar la primavera, ceden al verano copioso.

Después de ti, tus labios.

Aguardando el beso, la despedida inconclusa.

No sentirás el sol caminando atento, imaginando tu vida. Esos pensamientos ya no vendrán. No cubrirás sus ojos para que adivine quién eres aunque bien sabe, porque tu aroma es su escudo, su amuleto apolíneo.

Después de ti, tu silencio.

Tu despedida, que anuncia la bienvenida a la madre de todas las tristezas.

Pimientos y secretos en el desván, mientras la última pieza de vals es tocada por el sutil abrazo de la noche anterior, un abrazo que lo dice todo, una mirada que todo lo expresa.

Después de ti, tú, aroma.

Haciendo compañía en la piel de tu fiel compañero, dentro de sus poros,  en el espacio más recóndito de su capacidad mental.

 Grabado como un lunar en un pedazo de piel, como el recuerdo del primer beso, tan imposible de quitar. Tu aroma, impregnado en sí, más que una identidad en. Vivirá porque su amor es más grande que la constelación de los planetas. No le verás sonreír, formando con sus pies danzas mudas que erradicaban cualquier rastro de desánimo.

Después de ti, tú, mirar.

Tras el poder de convencimiento, cuya virtud movía corazones y cedía a las razones necias, incluso tus propias razones.

No sentirás la tarde caer con su paz anaranjada. No sentirás la euforia al escuchar tu canción, uniendo tu voz con las notas y alzando las manos en señal de emoción.

Tus señales ciegas desaparecerán, como la nieve al sol. Tus pulmones no volverán a sentir el oxígeno dentro.

Después de ti, ¿qué más? Las charlas que impartían cátedras de humanización  la vida, tan llenos de fuerzas que jamás se cansan y ánimos que no menguan, ¿dónde quedarán hoy? Estarás en soledad, volviendo al origen de tu existir, porque polvo somos.

¿Después de ti? Su vida, porque para vivir, la soledad no es compañera; porque para vivir se necesitan dos. Porque hay un hueco en el borde de la cama inferior y un hueco en su corazón, que sólo tú podrás llenar, pero tu ausencia duele más que nada porque sabe que jamás regresarás.

 Después de ti, su respiro. Su respiro, antes de ser consumado por la última vela encendida al final de la mesa, la mesa donde solían cenar y mirarse a los ojos por largos minutos, mientras las risas protagonizaban una noche de felicidad.

Después de ti y su respiro, no quedará más. Porque cuando te fuiste te  llevaste todo. En los bordes de tu ausencia, fuiste artífice de sus más profundos anhelos y tejiste con él sueños, que jamás volverán.  Y cavaron las olas en busca de un hogar, pero hallaste burbujas flotantes que danzaban en silencio.
Después de ti, nada más. Porque alimentaste sus peldaños de esperanza transformándolos en realidad, y la realidad eras tú y ahora te has ido. Las horas del café y los chistes en la cocina han cesado, el beso mañanero de energías fortuitas. Todo se ha ido.

No sentirán dolor hoy, ni calor mañana. Porque los muertos no sienten nostalgia.


Itzel Rosas Caballero
 Conalep Teziutlán.