viernes, 9 de marzo de 2012

Autobiografía 4: Karen Sánchez Tlaquiz

(fragmento)

Me llamo Karen Sánchez Tlaquiz, tengo 17 años. Mis papás son Hernán Sánchez López y Elizabeth Tlaquiz Lechuga, tengo dos hermanas (una más grande que yo) que se llama Zuleyma Samantha y Rosaura que es la más chiquita. Vivo en un pueblo muy hermoso que se llama Coxcatlan. Este pueblo tiene un campo muy bonito, tiene un aroma que no sé cómo describirlo, como a tierra mojada, algo que no se compara al olor de un lugar donde ya hay muchos carros.

A los 3 años empecé a cursar el preescolar en la ciudad de Tehuacán mi primer año fue al DIF pero nos tuvieron que cambiar porque por esas fechas hubo un temblor y se cayó la escuela. Lo que recuerdo de ella es cuando hacíamos el día de muertos porque hacíamos una ofrenda muy grade. Lo que me gustaba era su olor a copal y de las velas y porque después me comía todos los dulces de mi canastita que me ponía mi mama. Más el dulce de chocolate que era muy rico y de olor que no querías dejar de oler. Recuerdo mucho esos momentos. Después, en mi segundo año estudié en el jardín de niños Federico Froebel y me gustó mucho ya que tenía una casita de juguetes con sus trastecitos y el agua caía de verdad de la llave. Tenía olor de dulces y era muy divertido jugar ahí. También tenía albercas chiquitas y el día del niño nos dejaba meternos. Recuerdo cuando escondí a mi hermana debajo de la mesa porque le había aventado una piedra a una niña y la maestra la iba a regañar pero después la maestra que nos descubre porque le pasábamos papel crepé para que nos ayudara a hacer bolitas de papel. Era muy divertido. Lo que me gustaba más era el olor de los salones porque olía a loncheras, tortas y demás. Teníamos una maestra de canto y el día del padre fuimos a cantar a una estación de radio la canción Hoy quiero decirte papa (si no mal recuerdo).Todos los fines de semana veníamos a visitar a mis abuelos, a Coxcatlan. Me gustaba por que comía mucho chicozapote cuando era temporada. Eran demasiado dulces pero muy ricos y porque siempre me la pasaba jugando con mi hermana a las muñecas y con un carro que tenía mi primito. Hacía tantas cosas con mi hermana que hasta le tomábamos fotos a la televisión o me tomaba a mí con cualquier cosa que me ponía, después en mi tercer año mis papas decidieron venirse a vivir a Coxcatlan.

Conalep Calipam 151

Autobiografía 3: Alma Delia Arce Pérez

Pues bien, cuando llegué a cumplir apenas dos semanas de nacida, ¡una tremenda tristeza se mostró en los rostros de cada uno de mis familiares!, pues a mí una tragedia horrible llegó a mi organismo, resulta que me vi muy malita de salud por varios días, no paraba de toser ni un sólo segundo. Mis papás se asustaron mucho, y muy alertados de inmediato me trasladaron a otro pueblo donde había un hospital para que pudieran atenderme. Mis papis casi llorando y muy asustados, le rogaban al doctor que me atendiera de inmediato, ya que el hospital era muy chico y estaba muy lleno de pacientes. Claro con  una situación económica mejor que la nuestra, es por eso que los atendían primero. Cuando al fin una unidad de paciente fue desocupada, de inmediato me trasladaron ahí. Los médicos corrían de un lugar para otro sin saber qué hacer o por dónde empezar. Ya estaban muy desesperados, pues mi estado ya era bastante grave, estaba yo casi moribunda, con la cara más muerta que viva. En fin, después de que ya había un poco de calma pudieron realizarme unos estudios, detectaron que tenía tosferina, mis papis no sabían qué hacer. Casi se derrumbaban de la desesperación, pues su situación económica no estaba en buen estado. Mi papá tuvo que regresarse al pueblo a conseguir dinero a como dé lugar y en donde pudiera; mi mamá se quedó a cuidarme. Ella muy desesperada caminaba de un lugar para otro, sin haber comido o al menos haber consumido una gota de agua. Ellos permanecían ahí conmigo sin dejarme ni un solo momento, en cuanto podían hacían una pequeña oración pidiéndole a dios que me librara de esa tremenda enfermedad. Después de un mes, mi papá cubrió los gastos en el hospital, y el médico me dio de alta para que pudiera irme a casita. Ellos se quitaron una gran carga, nunca se imaginaron que me iba a suceder eso, volvieron a vibrar en su propio yo después de estar como hipnotizados  por un largo mes.

Alma Delia Arce Pérez
Conalep Atencingo

Autobiografía 2: Rosalía Ponce.

(Fragmento)

Así pasaron algunos años más y trabajando allí siempre desde que salí, de la secundaria, mi gran emoción era entrar al Conalep de Atencingo pues mi sueño era ser una enfermera. Siempre que veía a una hasta suspiraba diciendo algún día seré una enfermera, mis padres le dieron estudio a una de mis hermanas que estudio en el Conalep de Cuautla estudió técnico en informática. Yo Veía el sacrificio de mis padres para poder pagar los gastos de su estudio, al fin término y durante todo ese tiempo viví mi vida como de costumbre: salir, divertirme, trabajar, en fin. Cierta ocasión me propuse viajar a estados unidos, pero también seguía teniendo ganas de estudiar enfermería y ¿saben qué es lo que hice? la verdad me propuse decirle a mis padres que si me dejaban irme a Estados Unidos pero como sabía que no lo harían lo bueno de todo que eran dos opciones para ellos: o me dejaban ir o me dejaban estudiar en el Conalep y estudiar lo que siempre había querido. Mi madre dijo que todos merecíamos una oportunidad y que nunca era tarde para querer lograr un sueño. Al fin busqué información de cómo hacer mi examen de admisión y me propuse firmemente que tenía que lograr pasar el examen. A partir de ese momento siento que le pongo la suficiente fuerza cuando quiero lograr algo y lo hago.

         Para mí fue emocionante el primer día de clases pensé que todo se me complicaría por los años que había dejado la escuela pero no, lo que nos enseñan los profesores lo comprendía perfectamente y estaba y sigo estando contentísima de haber entrado a esta escuela. Es algo de lo que nunca me voy olvidar y me siento orgullosa de todos los profesores del Conalep, de sus enseñanzas y los compañeros que he conocido. En el primer semestre mi meta fue que lo terminara con buenas calificaciones y la verdad no salí nada mal. Y ahora me da un poquito de miedo pensar todo lo que tengo que aprender pero la carrera de enfermería me gusta mucho y pienso que si te gusta tienes que ponerle interés a algo que quieres lograr y lo lograrás.

 Rosalía Ponce Arce
 Conalep Atencingo Puebla

jueves, 8 de marzo de 2012

Poema 27: ¿Porque la esperanza se va?

Todo en esta vida desaparece
o será la imaginación
es como si el amor se fuera
como si el alma fuera amarga.

Serán ciertas las palabras
o sólo son mentiras que niego.
Niego el futuro que tengo
cómo amarte si sólo te destruyo.
Siento los años pasar
pero ¿por qué no veo cambios?
No veo la esperanza en los ojos
no me queda claro porqué
porqué la esperanza se fue.
Habrá sido porque no supe amar
o porque no soy lo suficiente astuto
será que hay esperanza en tus ojos
que me invitan a entrar e ellos
o será el amor entorpecedor que tengo
sólo pienso en un futuro
y aunque no tenga esperanza
tu no serás mi esperanza.

Alfredo López Ortega
Conalep Teziutlán

miércoles, 7 de marzo de 2012

Poema 26: SOLÍA VERTE PASAR EN LAS MAÑANAS

SOLÍA VERTE PASAR EN LAS MAÑANAS

Solía verte pasar en las mañanas
tan llena de sueños y aspiraciones
pero eso no deja nada bueno
sólo una sombra de sentimientos rotos
pero: ¿cómo pude haberte amado alguna vez?
Me haces recordar el pasado
me consume poco a poco pero:
¿qué hago con mi vida en momentos de tragedia?
¿qué hago con el pasado que me sigue gustoso?
Mi dolor ¿qué puedo hacer para olvidar?
Tus labios tan tentadores pero
se clavan cada vez más en mi memoria
cómo olvidar tu rostro si cada mañana lo veo
en mi espejo
cómo dejar de amarte si tu eres yo.

Alfredo López Ortega
Conalep Teziutlán

Poema 25: Soy

SOY
Pero si me hallase inerte al despertar
viviré en mí, antes de morir en ti.
Si mis labios se secasen ¡oh vida mía!
y no quedase fuerza en mi voz,
¿qué me quedará ?
Un ligero dolor,
un pequeño sabor a duda,
pero de ambos prefiero el dolor.
Si me quedase la duda la esperanza sería efímera pero no real.
Si me separasen de la mujer dueña de mí
y me depositaran en la jaula del olvido
en mí quedaría una ligera felicidad,
un énfasis .
Mi mente repetiría –No te preocupes, todo estará bien–,
sabría que “Nunca” es un fracaso,
“Siempre” una lección.
Comenzaría la ola y me pondría a surfear en ella.
Si me despojasen de mi único vehículo,
mis pies desnudos, aún así viajaría en mundos desconocidos,
estaría en cada espacio,
vagaría en distintas épocas,

y si me pidiesen una razón para sonreír,
se las daría una, y con ésa basta.

Si me arrancasen mis 10 autores,
los responsables de mis líneas coloridas
los dueños de mis piezas de violín,
no tocaría,
pero cantaría hasta el amanecer,
alzaría mis brazos felizmente,
y con lo que queda de mis manos brindaría un aplauso,
un aplauso de triunfo en nombre del amor.

Si me cortasen mis apoyos,
aún mis labios brindarían una sonrisa,
aunque no pueda alzar mis manos y brindar en el nombre del amor,
puedo hablar y mi voz acompañará a la noche
y mis palabras ya no tendrán soledad,
porque brillarán con la luna y la luna en éllas.

Si me despojasen de mis dos estrellas, aun así sería feliz,
porque no podré divisarte, ni palparte, ni preparar té,
pero podré escucharte hablar,
y con eso es suficiente para volver a sonreír.
Si me arrancasen mis dos troncos principales,
no tendría movimiento,
el caminar sería un recuerdo,
el correr aún más,
no podría ver ni aplaudir,
y a mi madre no la tendría cerca,
pero aun así mi rostro irradiaría una sonrisa,
porque te tengo a ti, y puedo escucharte hablar.

Si reventasen una bomba de odio
y los dos guardas de la casa desmayaran,
y jamás escuchara tu voz en mí,
lloraría amargamente,
cuestionaría a la vida por su color osco,
pero en medio de ésa víspera escucharé tu voz,
grabaré tus canciones
recordaré tus melodías
y estarán continuamente en mi boca,
aún me queda voz para cantarte,
y llamarte con devoción, lo sé amor, éste no es el final.

Y si una rara mañana mi voz me abandonase,
para alejarse de mí, ¡oh corazón!
ya no podré llamarte, ni cantarte, ni palparte,
ni caminar contigo, ni prepararte té,
ni divisarte, ni tocarte una pieza de Bach,
y mi madre me dejará en el limbo,
aún con todo esto amor, tendría dos cosas valiosas en mí,
mi mente en la cual atesoro
y mi corazón, tu hogar.

Y si por los años mi mente no funcionase,
si en algún momento mis recuerdos de ti se dañan
y ya no te tenga allí,
quedará varada mi memoria esperando tu rescate
obra de tus manos y arte de tu sentir, ¡corazón!,
aún así mi rostro sostendrá una endeble sonrisa,
las gotas se secarán pero la sonrisa no se moverá de allí,
lo que queda de mí será invisible.
Pero escucha, mi corazón aún respira, aún palpita por ti.

No he muerto, aún vivo en ti,
vivo en tus momentos de felicidad,
en tus ratos de oscuridad,
soy tu compás,
soy tu armonía,
soy tu brillo,
soy tu conciencia,
soy tu sabiduría,
soy tu esencia,
también tu devoción,
soy el aire de la mañana,
soy tu sonrisa, soy.

Itzel Rosas Caballero
Conalep Tezuitlán

martes, 6 de marzo de 2012

Me gustaría que cada integrante de esta comunidad de lectores creyera en su capacidad para escribir

Me gustaría que cada integrante de esta comunidad de lectores creyera en su capacidad para escribir, en su autenticidad de ser sujetos hermosos sólo porque Dios los hizo así. No todos tenemos las mismas oportunidades de vida, a veces llegamos a pensar que por ser humildes no llegaremos a ser nada, compañeros, Helen Keler había quedado ciega y sorda, compuso himnos dio conferencias motivadoras acerca de su vida, incluso escribió libros de sus experiencias personales. Vicent van Gogh era muy pobre, iba de empleo en empleo pero con mucha dedicación y amor al arte, llegó hacer lo que todos sabemos, uno de los grandes del postimpresionismo. Franz Shubert el autor de "serenata" y otras clásicas melodías también procedía de una familia sumamente pobre, era el duodécimo de trece hermanos, con su talento y dedicación empezó a ganarse la vida con su música, en las sinfónicas no hay una sola pieza, que no venga de él. Vayamos al siglo XXl, Justin Bieber el famosísimo cantante de pop, vivió su niñez sin un padre con muchas limitaciones porque su mamá era ambas cosas para él, nada de éso le impidió salir adelante.

Amigos vean que todos tienen un comienzo desde abajo, no nacieron con privilegios que los hicieron los ejemplos que son ahora, yo no soy ciega, tampoco soy la duodécima hija de mis papás, y crecí con mi familia completa, con muchos problemas pero está unida, párense en tierra y crean que pueden realizar muchas cosas, tengan confianza en que no siendo grandes estrellas, son grandes personajes. Piénsenlo.
           

viernes, 2 de marzo de 2012

Metáforas: Briseida


E L TIGRE                 
Sensación de libertad
Una muestra de agilidad,
Una Fiereza hermosa.


 EL ABRAZO
 Aprecio inesperado
Una cálida bienvenida
El adiós a un amor 

EL HOMBRE
Una caja de sorpresas
 Un ser racional
Un ejemplo creativo

UNA  PERLA
Un destello de luz
Algo que no compartirías
Un tesoro invaluable

LA CARNE
 Una delicia nutritiva,
Una sana elección
Un deleite al paladar
Algo exótico

EL DOLOR
 Algo inesperado
 Un sentimiento incomodo
Un mal no deseado

UN ENJAMBRE
Es un sonido incierto
Una multitud de aguijones
 Peligrosos vecinos

 LA ESCUELA
La sabiduría empacada
La fuente del conocimiento,
Un lugar  de prestigio

EL TREN 
Un lugar confortable
Un retiro de
Una forma de recorrer el mundo

PUERTA
Un muro infranqueable
La salida a un problema
El inicio de algo nuevo

Por: Briseida Neri Bravo
CONALEP Tehuacán

Mi Autobiografía: Gemali Sarai Menéndez Martínez


Antes que naciera mi mamá Sara me esperaba con mucho cariño, al igual que todos en la familia. Mientras estuve en el vientre de mi mamá nunca tuvo molestias de mí, pero no todo fue así. En el momento de mi nacimiento no soportaba  los dolores de parto. Cuando estaba en el hospital lo único que ella quería es que yo saliera, mi tía Flor estaba con ella ya que en ese momento hacia su servicio en ese hospital. Ella fue la que me contó sobre el día en que nací.
Cuando llegué a casa de mis abuelos, mi hermano Mario (que es cinco años mayor) se sorprendió, y preguntó qué de quién era esa niña. Mi tía le dijo que era una niña que le habían regalado a mi mamá. En las noches cuando lloraba, mi hermano le decía a mi mamá que ya me regresara porque lloraba mucho. También vivía con nosotros mi prima Bárbara que igual es mayor que yo sólo por tres años, y siempre quería dormir con mi mamá y conmigo, y mi mamá le decía que no, porque me iba a aplastar. Pero ella al fin de cuentas dormía con nosotras. En la madrugada mi mamá despertaba y mi prima estaba encima de mí, pero a mi prima no le importaba creo que en realidad  lo que ella en ese momento sentía eran celos. A los ocho días que nací me colocaron mis aretes de oro que mi tía Cande me regaló y mi tía Flor me llevó al último cuarto en donde ahora duermo y me amarró las manos con mi cobija. Lloré y grité pero ella me dio mi biberón y listo. Dejé de llorar. Mi mamá se metió a bañar porque no me quería ver llorar, pero cuando salió, ¡sorpresa! Ya tenía aretes.
Cuando me bautizaron mi tía Cande y mi tío Alejandro fueron mis padrinos. En algunas fotos de mi bautizo ellos estaban muy jóvenes, y en la misa está mi papá Rigoberto, y mi mamá y claro también mi hermano. Cuando cumplí tres años mi tía Flor fue mi madrina, la misa fue en la parroquia. Yo llevaba un vestido rojo con blanco, una canasta pequeña con flores y un tocado blanco, aún conservo una foto en donde estamos mis primos mi hermano y yo. A mi lado derecho están mis dos primas Bárbara y Daira y a mi lado izquierdo mi hermano y mi primo Ulises.
Cuando entré al kínder, mamá me llevó por primera vez. Mi primer escuela se encontraba a la vuelta de mi casa. Recuerdo el nombre de mis tres maestras: la de primer año se llamaba Rosa Inés, la de segundo se llamaba Socorro, y en tercer año mi maestra se llamaba Virginia. Cuando salí del kínder bailé mi vals con un vestido muy bonito, era color crema, baile con un niño que me caía mal, eso fue lo único malo. Al terminar mi graduación mi tía Eloina (la hermana de mi papá) me regaló una medallita de la virgen de Guadalupe, ese día tuve una fiesta pequeña ya que a mí no me gustaban.
Cuando entré a la primaria, mi escuela estaba a sólo una cuadra. Los primeros días aprendí a leer. Tenía mucho apoyo de mi abuelita Lucila. Cómo olvidar sus consejos y el cariño que ella me tenía. Cuando hice mi primera comunión iba en cuarto año. Mis padrinos de bautizo volvieron a ser de mi primera comunión.
Yo amaba a mi abuela, ella era mi vida. Me enseñaba cosas buenas. Cuando llegaba de la escuela, lo primero que hacía es que darle un abrazo y un beso. Cuando ingresé a sexto año, todo iba muy bien. Teníaa excelentes calificaciones y muchos diplomas, pero mi abuela tenía diabetes, yo la cuidaba mucho, pero después de unos meses empezó a decaer. Una madrugada ella se sintió mal y ya no quiso ir al hospital. Empezaron a llegar mis tíos, y yo no sabía qué era lo que pasaba. Mi abuela ya no pudo levantarse. Empezó a sentirse mal y me dijeron que tenía que hablar con ella, porque tal vez sería la última vez que la escucharía. Me acerqué y no pude decirle nada. Me quedé sin palabras al verla cómo estaba. Sólo le dije que iba a cuidar mucho a mi abuelo Mario y que no se preocupara de nada. Empecé a llorar y después de unas horas ella murió; en ese momento sentí que mi mundo se venía abajo, me deprimí tanto y me volví muy distante de todos.
Terminé la primaria y a mi graduación fueron todos mis tíos. Recuerdo que cuando pasé a recibir mis documentos, iba muy seria y mi maestro de educación física me empezó hacer caras graciosas para que sonriera; después hubo una pequeña fiesta.
Al ingresar a la secundaria, tuve que presentar mi examen de admisión, cuando llegué a la escuela era muy grande y todos iban con sus papas y yo sola. Mi mamá me quería acompañar pero le dijo que no, que tenía que empezar hacer las cosas yo sola. Una semana después dieron los resultados y pasé mi examen. Estaba muy feliz, la secundaria fue lo mejor. En primer año saqué bajas calificaciones. Participé en un concurso para señorita primavera y eso fue lo que me afectó, tuve una amiga en primero y segundo que se llama Katia pero era muy distraída y por consecuencia yo era igual. En segundo año casi no tenía amigos y por la muerte de mi abuela pues no era muy social: El concurso en el que participé no fue por voluntad propia, fue a votación y por obviedad me obligaron. Ingresé a tercer año y discutí con mi amiga Katia, nos dejamos de hablar y yo no tenía amigas. Una semana después ingresó una chica nueva a mi salón, pero nadie le hablaba y ella tampoco a nadie, yo me acerqué a ella y me presenté le dije: Hola, me llamo Gemali Sarai, y ella dijo: Yo me llamo Grecia. La invite a desayudar y nos volvimos buenas amigas, ¡teníamos tanto en común!
Empecé a salir más de mi salón y comencé a hacer muchos amigos,  en la misma secundaria iban dos de mis mejores amigas. Ellas y yo nos conocíamos desde el kínder. Grecia no era muy social, pero mis amigos eran sus amigos. Entonces empecé a estudiar y subí de calificaciones, hasta participé en un concurso de biología. A mi amiga y a mí no nos gustaban las fiestas, preferíamos ir a obras de teatro, a ver una película, salir a caminar… pero siempre juntas. A ella le gusta leer y entonces me prestó unos libros y desde ahí me llamó mucho la atención leer. Había momentos en que debatíamos sobre temas importantes y siempre llegábamos a una conclusión. Tenía muchos amigos, de todo tipo, ese año fue el mejor, claro, como toda chica adolescente tuve novios, pero nada serio, en mi graduación sólo asistió mi mamá, mi tía Flor, y mi prima Daira. Tampoco tuve fiesta al salir me fui con mi tía de vacaciones, ella vive por la sierra y me gusta mucho viajar, por ese motivo me fui.
Una semana después regresé para hacer mi examen de admisión en CONALEP, logré ingresar y mi meta fue tener buenas calificaciones. Mi abuelo Mario me ha sido de gran apoyo ya que él ocupa el lugar de mi papá. Mi papá reconstruyó su vida con otra persona cuando tenía 5 años,  pero aún tengo contacto con él.  Mi abuelito es un buen ejemplo para mí, tiene un carácter fuerte y eso me ayuda mucho. Me enseña a hacer las cosas bien, y claro lo admiro porque él fue paracaidista. Hizo muchas cosas. Tenemos algo en común: nos gustan mucho los gallos de pelea. ¡Ah, por cierto! también fue un buen gallero. Él me apoya en todo lo que quiera siempre y cuando obtenga buenos resultados en la  escuela. Ahora sólo me dedico a estudiar y aprovechar lo que mi mamá y mi abuelo me ofrecen. Junto con el apoyo de mi hermano, él y yo hemos pasado muchas cosas. En el año 2010 tuvimos un accidente automovilístico y estuvimos en el hospital. Después de salir estuvimos una semana en total reposo. Desde ahí mi hermano me cuida demasiado. Compartimos grandes momentos, nos encanta el beisbol igual que a mi abuelo y mi papá. Siempre lo acompañaba a sus partidos, pero él ahora el vive en puebla y próximamente si Dios quiere cumplirá 22 años el 7 de diciembre y yo cumpliré 17 el 25 de mayo.
El bachiller, me ha agradado mucho, tengo buenas amigas Evelyn es una de ellas. Mi escuela cuenta con excelentes maestros, estoy aprovechando al máximo las oportunidades que se me presentan, como este curso de literatura, que ha logrado grandes cambios, me agrada mi escuela, y mis compañeras. Bueno yo las veo como una buenas amigas hemos ganado el concurso de escoltas, nuestra casa de espantos, nuestra ofrenda, en la que yo expliqué su significado, obteniendo de éstos un primer lugar, claro con el apoyo de mis compañeros.
Espero mejorar para seguir escribiendo mi biografía, y que no sólo quede en el bachiller, me agrada saber que cuento con el apoyo de mi familia, ya que sin ellos mi biografía no sería nada.

Gemali sarai Menéndez Martínez
CONALEP, EXTENCION CD. SERDAN

jueves, 1 de marzo de 2012

Tener tu nombre grabado en un pedazo de papel

Tal vez no pongan tu nombre a una escuela o a una Avenida, o que felizmente coloquen tu estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood por ser una celebridad, ser inmortalizado no es ser famoso en el cine, o aparecer en las portadas de revistas, es la chispa de tener tu nombre grabado en un pedazo de papel, que tus palabras sean leídas, y que expresen lo que quieres transmitir al mundo, saber que alguien comprendió y sintió la emoción de conocer una nueva historia por medio de tus escritos, no tiene precio.
Itzel Rosas Caballero
Teziutlán